Pues como la primera parte me dejó con las ganas de continuar la historia pensé que ¿ para qué esperar más a leer el segundo libro?
Siendo sincera, he echado en falta un poco más de acción y movimiento en esta segunda parte, pero he de decir también que me ha sido imposible parar de leer, nos encontramos con muchas más incógnitas y misterio sobre el tema de los engendros y además hay un par de momentos en que se me puso la piel de gallina a causa de estos.
Al principio nos encontramos a nuestros protagonistas tratando de adaptarse a la nueva situación en la que se encuentran, lo que hace que avance poco la historia pero logrando que comprendas mucho más los sentimientos de cada uno y la evolución que, tanto físicamente como psicológicamente, han ido y van sufriendo.
Evidentemente aparecen nuevos personajes, algunos entrañables y otros algo o bastante detestables, personalmente me ha acabado encantando el personaje de Mamá Robles.
Nuestra protagonista, Dos, tiene varios momentos,sobre todo uno al principio del libro, en que me hace plantearme en qué piensa realmente esta chica, no entendí muy bien que le preocupen según que cosas como por ejemplo que se dispare a un engendro desde lejos, para ella es injusto ya que ellos solamente pueden defenderse cuerpo a cuerpo, osea, has estado luchando contra engendros, has perdido a mucha gente por culpa de ellos, ellos te comen, pero ¿ a ti te parece injusto que les disparen de lejos porque no pueden defenderse? no sé yo...(a lo mejor tanto sol sí le afectó la cabeza), aunque, en el fondo, ese tipo de pensamientos es lo que hacen de Dos un personaje irrepetible.
Hay, en comparación con la primera parte, mucha dosis de romance, con un triangulo amoroso algo predecible aunque a su vez no es nada empalagoso, y muchos sentimientos que afloran yo creo, en parte, debido al lugar en el que se encuentran y la tranquilidad con la que pueden vivir de momento.
Pensando que ninguno de ellos está demasiado acostumbrado a vivir de la manera en que tienen que hacerlo en la nueva comunidad, resulta interesante ver todo el proceso de cambio constante que pasan tanto los personajes recién llegados como los habitantes del lugar e incluso el propio lugar en si, sin olvidar a los engendros, que a mi lograron dejarme boquiabierta con sus apariciones cada vez más siniestras.
No penséis que al haber más romance el libro se convierte en algo insufriblemente empalagoso, la verdad es que la autora se mantiene a la altura del primer libro y va metiendo las cantidades justas en los momentos justos, por que no solamente hablo de amor entre chico y chica, también hay mucha más amistad y amor familiar.
En definitiva, el libro ha sido una muy buena lectura, ha estado a la altura del primero y el final me ha dejado con unas ganas absolutas de leerme el tercero enseguida y ver de que manera termina todo.
















